La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó sin efecto, por arbitraria, una sentencia que condenaba al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a indemnizar a un transeúnte.

Así lo dispuso, el 7 de febrero de 2019, en “Recurso de hecho deducido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la causa Oddo, Leandro Lucero c/ Banco de la Provincia de Buenos Aires y otro s/ daños y perjuicios.” VEA O DESCARGUE EL FALLO COMPLETO

Para el Máximo Tribunal, la Sala K de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil no tuvo en cuenta que las “heridas sufridas por el reclamante fueron originadas por vidrios abandonados en la vía pública y no, precisamente, por las deficiencias que pudiera haber tenido la acera” y que no se encuentra siquiera alegado en la causa que dichos vidrios “fueran de propiedad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ni que hubiera sido previsible su existencia o permanencia en el lugar de manera tal de poder imputar y analizar las consecuencias de la omisión de realizar las diligencias necesarias en el cumplimiento de su deber de vigilancia y seguridad como titular del dominio público de la vereda.”

El codemandado Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dedujo recurso extraordinario contra el pronunciamiento de la Sala K de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil que, al revocar el de primera instancia admitió la demanda por indemnización de los perjuicios derivados de las lesiones sufridas por el actor con motivo de su caída en la vereda por la que caminaba y en la que se encontraban unos vidrios. Denegado el recurso, se presentó en queja.

El Máximo Tribunal, con el voto de los ministros Carlos Rosenkrantz, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti, destacó que  además de haber prescindido de considerar que el objeto que causó el daño al actor no era propiedad del recurrente, la alzada ha efectuado afirmaciones que no se compadecen con la realidad de los hechos comprobados en la causa, habida cuenta de que la conclusión a la que arribó sobre el mal estado de conservación de la vereda como causal de la caída del peatón no se .encuentra acreditada en autos, y las heridas sufridas por el reclamante fueron originadas por vidrios abandonados en la vía pública y no, precisamente, por las deficiencias que pudiera haber tenido la acera.” (la negrita es nuestra)

Además, “…sin perjuicio que de la prueba testimonial surge que los restos de vidrios de los ventanales existentes en la vía pública eran consecuencia del arreglo efectuado por la entidad bancaria frentista -que también ha sido condenada en autos-, lo cierto es que no se encuentra siquiera alegado en la causa que tales elementos fueran de propiedad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ni que hubiera sido previsible su existencia o permanencia en el lugar de manera tal de poder imputar y analizar las consecuencias de la omisión de realizar las diligencias necesarias en el cumplimiento de su deber de vigilancia y seguridad como titular del dominio público de la vereda.” (la negrita es nuestra)

Por tanto, “se impone la descalificación del fallo por aplicación de la doctrina de esta Corte en materia de arbitrariedad de sentencias…” (la negrita es nuestra)

En consecuencia, se hizo lugar a la queja, “se declara procedente el recurso extraordinario y, con el alcance indicado, se deja sin efecto el pronunciamiento impugnado”, con costas, mandándose que vuelvan los autos “al tribunal de origen a fin de que por medio de quien corresponda, proceda a dictar un nuevo fallo con arreglo a lo expresado”.